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Privacidad23 de octubre de 2026

Cómo tapar tu DNI en un PDF de verdad (y por qué una caja negra no basta)

Pones un rectángulo negro encima del DNI, guardas el PDF y lo envías. A la vista está tapado. Hoy lo hemos probado con dos formas distintas de dibujar esa caja y, en las dos, el número seguía saliendo entero al extraer el texto del fichero. Esto es por qué pasa, qué dice la norma del formato PDF y cómo taparlo de verdad.

La prueba: una caja negra y treinta segundos

La hemos hecho hoy, 23 de octubre de 2026, y se puede repetir. Creamos un PDF de una página con texto normal: un titular, un nombre inventado, un DNI (12345678Z, cuya letra de control hemos calculado para que sea válida), un IBAN y una dirección. Nada de eso corresponde a ninguna persona real. Después tapamos el DNI y el IBAN de las dos maneras en que lo hace casi todo el mundo:

Tapar un DNI en un PDF: qué funciona y qué no

  1. Mira qué hay debajo

    Abre el PDF, selecciona todo el texto y pégalo en un bloc de notas. Si el dato que creías tapado aparece, no está tapado.

  2. No dibujes encima: elimina

    El rectángulo es una instrucción más, o una anotación guardada aparte. Usa la función de tachado que borra el contenido y te pide confirmarlo.

  3. Si dudas, convierte la página en imagen

    Una página rasterizada no conserva nada debajo. A cambio, deja de ser texto seleccionable y buscable.

  4. Comprueba el resultado, no el original

    Repite la extracción sobre el fichero que vas a enviar, y mira también sus metadatos.

  • Dibujando el rectángulo sobre la página, que es lo que produce un editor de imágenes o un resaltado en negro que se exporta a PDF.
  • Añadiendo el rectángulo como anotación, que es lo que produce la herramienta de marcado de un lector de PDF: la caja queda guardada aparte, como un post-it opaco.

Luego extrajimos el texto de cada fichero con pdftotext, una utilidad libre que viene con casi cualquier Linux y que no hace nada especial: lee el texto que el PDF ya lleva dentro. El mismo resultado se obtiene abriendo el documento y pulsando «seleccionar todo» y «copiar».

Fichero Qué se hizo Se ve el DNI Texto extraíble
Original nada sí 239 bytes, con el DNI y el IBAN
Caja dibujada rectángulo negro sobre la página no 239 bytes, con el DNI y el IBAN
Caja como anotación dos anotaciones negras no 239 bytes, con el DNI y el IBAN
Pasado por el Anonimizador página convertida en imagen no 1 byte (ningún carácter)

Los dos ficheros del medio se ven exactamente igual que el de abajo. La diferencia no está en la pantalla: está en lo que viaja dentro del archivo.

Por qué la caja no borra nada

Un PDF no es una fotografía de una página. Dentro lleva, por un lado, las instrucciones que dibujan el texto —cada letra, con su tipografía y su posición— y, por otro, todo lo demás. Cuando dibujas un rectángulo encima, lo único que haces es añadir una instrucción más, que se ejecuta después y pinta negro sobre esa zona. Las instrucciones del texto siguen ahí, intactas, y cualquier programa que lea el fichero en vez de mirarlo las encuentra.

Con las anotaciones la separación es todavía más clara. La norma del formato lo dice sin rodeos: «las anotaciones asociadas a una página no se intercalan en el flujo de contenido de la página, sino que se colocan en el array Annots de su objeto de página» (ISO 32000-1:2008, apartado 14.8.2.3.2; traducción nuestra del original en inglés). Es decir: el texto va en un sitio y la caja negra en otro. Borrar la segunda no toca al primero, y tampoco al revés.

Qué llama «tachar» la norma del PDF

El formato sí tiene una función pensada para esto, y lo interesante es que la define en dos fases. La primera, «identificación del contenido»: el usuario marca las zonas que deben desaparecer, y hasta el paso siguiente puede verlas, moverlas y cambiarlas. La segunda, «eliminación del contenido»: el usuario ordena al programa aplicar esas marcas, «tras lo cual el contenido del área especificada se elimina» (ISO 32000-1:2008, apartado 12.5.6.23).

El mismo apartado es explícito sobre lo que no vale. Los lectores que admitan esta función «deberán eliminar todo rastro del contenido especificado. Si una parte de una imagen queda dentro de una región de tachado, esa parte de los datos de la imagen deberá destruirse; no se usarán recortes ni máscaras de imagen para ocultar esos datos». En el original: «clipping or image masks shall not be used to hide that data». Dicho de otro modo, la propia norma del formato previó hace casi veinte años el error que seguimos cometiendo: tapar no es borrar, y marcar una zona no la elimina hasta que se aplica el segundo paso.

Las formas que sí funcionan

Tres, por orden de preferencia:

  • Aplicar un tachado real. Es la función que en los programas de PDF suele llamarse «redacción», «tachado» o redact, y que al terminar avisa de que va a eliminar contenido de forma permanente. Si la herramienta no te hace confirmar ese segundo paso, desconfía: probablemente solo esté dibujando.
  • Convertir la página en imagen. Si la página deja de tener texto y pasa a ser un mapa de puntos, no queda nada debajo que recuperar. Es la vía más tosca y la más segura, y tiene un coste que conviene conocer: esa página deja de ser seleccionable y buscable, también para un lector de pantalla.
  • Imprimir en papel, tapar con rotulador y escanear. Funciona porque el resultado es una imagen, pero devuelve un documento de peor calidad y, si lo escaneas con reconocimiento de texto, vuelves a tener texto: comprueba el resultado igual que cualquier otro.

Y lo que no funciona, aunque lo parezca: bajar la opacidad, poner el texto en blanco sobre blanco, recortar la vista de la página sin recortar su contenido, o pixelar un número corto, que a veces se puede reconstruir probando combinaciones.

El dato que no está en la página

Tapar lo visible deja fuera otra capa: los metadatos, los comentarios y las revisiones anteriores que el fichero arrastra. Para las administraciones públicas esto es una obligación escrita. El Real Decreto 311/2022, del Esquema Nacional de Seguridad (texto consolidado, última actualización publicada el 06/11/2024), recoge en su anexo II la medida «Limpieza de documentos» [mp.info.5], que exige en sus tres niveles de seguridad: «En el proceso de limpieza de documentos, se retirará de estos toda la información adicional contenida en campos ocultos, metadatos, comentarios o revisiones anteriores, salvo cuando dicha información sea pertinente para el receptor del documento».

Esa medida obliga a los sistemas sujetos al Esquema Nacional de Seguridad, no a un particular que manda su nómina por correo. Pero describe bien el problema: el documento que envías contiene más de lo que enseña. Si te interesa esa otra capa en una fotografía, lo contamos en la guía sobre por qué procesar tus documentos en el navegador es más seguro que subirlos.

¿Estás obligado a taparlo?

Depende de quién seas en esa escena. Si eres un particular enviando tus propios papeles, el Reglamento General de Protección de Datos no se te aplica: su artículo 2.2.c) excluye el tratamiento «efectuado por una persona física en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas» (Reglamento (UE) 2016/679, DOUE L 119, de 4 de mayo de 2016). Tapar tu DNI no es una obligación legal: es tu interés.

Cambia si el documento lleva datos de otra persona y tú lo manejas como empresa, profesional o administración. Entonces entra el artículo 5.1.f), que exige tratar los datos «de tal manera que se garantice una seguridad adecuada», incluida «la protección contra el tratamiento no autorizado o ilícito». Un PDF cuyo DNI se copia y pega no encaja bien en esa frase. No somos abogados y esto no es asesoramiento: si el caso es serio, consúltalo.

Compruébalo tú, sobre el fichero que vas a enviar

La comprobación es la parte que casi nadie hace y la única que cierra el asunto. Abre el PDF que vas a mandar, no el original; selecciona todo el texto de la página, cópialo y pégalo en un bloc de notas. Si el dato que creías tapado aparece, no está tapado. Si prefieres la vía de línea de órdenes, pdftotext documento.pdf - hace lo mismo. Y busca también el dato en los metadatos del fichero, no solo en la página.

Lo que no hemos podido verificar

  • La guía CCN-STIC 835 del Centro Criptológico Nacional, sobre borrado de metadatos en el marco del Esquema Nacional de Seguridad, que habría sido la fuente natural para el apartado anterior: su descarga devolvió un error 403 en los cinco intentos que hicimos hoy, así que no la hemos leído y no la citamos.
  • Un documento de la Agencia Española de Protección de Datos específico sobre tachado de PDF. Buscamos uno y no lo encontramos; su «Guía básica de anonimización», que es la traducción de una guía de la autoridad de Singapur, advierte de pasada de que «la “redacción” puede no ser suficiente si los datos subyacentes siguen siendo accesibles», pero trata de conjuntos de datos, no de documentos. No encontrar algo no significa que no exista.
  • Un riesgo que va más allá de todo lo anterior. El artículo Story Beyond the Eye: Glyph Positions Break PDF Text Redaction (Bland, Iyer y Levchenko, arXiv 2206.02285, 2022) sostiene en su resumen que la posición de los caracteres que quedan permite reconstruir nombres incluso cuando el texto tachado sí se eliminó del PDF, y dice haber revertido cientos de tachados reales. Solo hemos leído el resumen, no el artículo completo, y no hemos comprobado nada de lo que afirma.
  • Qué hace exactamente cada programa. No hemos probado si «imprimir a PDF» desde cada lector elimina el texto oculto: depende del programa, y lo que sirve en uno puede no servir en otro. Compruébalo sobre tu resultado.

Si lo que tienes delante es otro tipo de documento y no sabes por dónde empezar, en qué herramienta usar según el documento que tengas delante está el mapa, y en qué puede pedirte una empresa en un proceso de selección verás qué datos tiene sentido tapar antes de enviarlo.

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Herramienta relacionada

Anonimizador de PDF

Sube un PDF con texto y la herramienta busca DNI, NIE, CIF e IBAN comprobando su dígito de control, además de teléfonos, códigos postales, direcciones y referencias catastrales; los nombres de persona solo los busca en nueve tipos de documento concretos. Te enseña la lista de lo que ha encontrado antes de tocar nada y convierte en imagen las páginas afectadas, así que no queda texto debajo. No garantiza que el documento quede limpio: al terminar dice literalmente que «la detección es de mejor esfuerzo, no una garantía del 100 %» y que revises el resultado tú mismo. El fichero no sale de tu equipo.

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Preguntas frecuentes

¿Y si tacho con un rotulador negro en Word y luego exporto a PDF?

Es exactamente el primer caso de nuestra prueba. Un resaltado o una forma negra son dibujos que se colocan sobre el texto; el texto se exporta igual al PDF y se puede seleccionar y copiar. Lo hemos comprobado hoy sobre un fichero sintético: el DNI seguía apareciendo entero al extraer el texto. Para que desaparezca hay que borrar el carácter, no cubrirlo.

Si el rectángulo es una anotación, ¿no basta con que el que lo reciba no la quite?

No, porque quitarla es trivial y ni siquiera hace falta. La norma del formato, ISO 32000-1:2008, dice en su apartado 14.8.2.3.2 que las anotaciones «no se intercalan en el flujo de contenido de la página», sino que se guardan aparte. El texto nunca llegó a tocarse: se lee sin eliminar la anotación, simplemente copiándolo.

¿Qué hace el Anonimizador con mi documento y qué no hace?

Analiza el PDF dentro de tu navegador, te muestra la lista de lo que ha encontrado y, solo si tú lo aceptas, genera una copia en la que las páginas con hallazgos se han convertido en imagen. En nuestra prueba de hoy, el PDF resultante no devolvió ningún carácter al extraer su texto. Lo que no hace es prometer que el documento quede limpio: la propia herramienta avisa de que la detección es «de mejor esfuerzo, no una garantía del 100 %». Y los nombres de persona solo los busca en nueve tipos de documento; fuera de ellos, no busca ninguno.

¿Perder el texto de la página tiene algún inconveniente?

Sí, y conviene saberlo antes. Una página convertida en imagen deja de ser seleccionable, buscable y legible por un lector de pantalla, y el fichero suele pesar más. Es el precio de la seguridad: a cambio, no queda nada debajo que recuperar. Si el documento tiene varias páginas y solo una lleva datos sensibles, lo razonable es convertir únicamente esa.

¿Tengo obligación legal de tapar mis datos antes de enviar un documento?

Si lo haces como particular y con tus propios papeles, no: el artículo 2.2.c) del Reglamento (UE) 2016/679 excluye de su ámbito el tratamiento efectuado por una persona física «en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas». La cosa cambia si manejas datos de terceros como empresa, profesional o administración, donde rige el principio de integridad y confidencialidad del artículo 5.1.f). No somos abogados: esto no es asesoramiento jurídico.

Además del DNI, ¿qué más debería tapar?

Depende de a quién se lo mandes, pero los candidatos habituales son el nombre completo, el IBAN, el número de afiliación a la Seguridad Social, el domicilio y el código postal, la referencia catastral y el teléfono. Muchos de esos datos, combinados, identifican a una persona aunque el DNI no aparezca. Y recuerda la otra capa: los metadatos del fichero pueden llevar tu nombre, el del programa con que se creó y rastros de revisiones anteriores.